martes, 15 de noviembre de 2016

Resumen del libro "Límite" de Serge Latouche

Límite, el libro escrito por Serge Latouche nos enseña y nos explica el tipo de límites que pueden haber: políticos, ecológicos, geográficos, culturales, económicos… todo limite , toda norma es arbitraria y que las fronteras son siempre inciertas. La condición humana está acotada por límites.  

Los límites ecológicos son ahora, en la actualidad, aquellos en el que el Hombre se encuentra confrontado. El planeta tiene tiene una superficie limitada, si los hombres la reservamos de recursos naturales no son inagotables, no es la naturaleza, para hablar de propiedad, la que revela limites, sino nuestra capacidad para explorar la infinitud del cosmos. Los límites del planeta se hacen evidentes por el crecimiento económico, y a la vez se definen por el volumen de las reservas de recursos naturales no renovables que están a disposición y por la velocidad de regeneración de la biosfera a través de recursos comunes. Estos bienes, no pertenecen a nadie, cada uno puede gozar de ellos de los límites de las reglas de uso de la comunidad.


Los límites de nuestra capacidad de conocer marcan, como si de alguna manera fueran balizas, estos límites no están solamente ligados a los límites del espacio humano y del hombre mismo, sino también a los límites de la economía y de los ecosistemas. El rechazo a los límites del conocimiento se vincula con el negacionismo de los limites ecológicos, con la religión del crecimiento y el sueño omnipotencia. Los límites del conocimiento, plantean la cuestión de los límites de la ciencia, pero también los límites de la técnica y finalmente los límites de quien los produce el hombre mismo.
El límite geográfico define un territorio en el espacio, con el que nos topamos en la aventura humana. Los seres vivos tenemos un límite geográfico: las ciudades, los pueblos, los barrios… Los animales, también tienen un límite geográfico (el hábitat): como las madrigueras, guaridas, nidos, hormiguero, termitero…. Esta vivienda también constituye un ordenamiento espacial. En los animales este territorio puede modificarse depende a las variaciones del clima. En cambio los seres humanos podemos superar ciertas condiciones de hábitat. Lo característico de la Modernidad ha sido, hacer avanzar los limites en todos los ámbitos, también el geográfico. La aparición del estado-nación, se define precisamente por la soberanía nacional, marca una etapa importante en la evolución de la relación del hombre con el espacio. Lo característico de la Modernidad ha sido, hacer avanzar los limites en todos los ámbitos y también el en geográfico.  La humanidad no deja superar los límites de la ecúmene y de transgredir los horizontes de la biosfera.

El límite político va ligado al límite geográfico, al cultural. El triunfo a partir del s.XVIII europeo de la “sociedad de naciones” nos ha hecho perder un poco de vista que el espacio político tiene una inscripción espacial. Algunos limites han sido eliminados como el de las “tres D”: la desintemediación financiera, la desegmentación de mercados y la desregularización social. La democracia y los derechos humanos, que constituyen la bases formales de un orden político estable y equitativo, en la ideología del nuevo orden mundial no pueden funcionar en el vacio ni en condiciones de miseria extrema. El individualismo de las sociedades modernas y la globalización económica hacen volar en pedazos las antiguas agrupaciones históricas. El reino de la guerra de todos contra todos destruye las solidaridades funcionales del lazo social. Con la desaparición de las distancias y la contracción de la duración, asistimos al advenimiento de una “telucidad global”: es la dinámica del mercado, el triunfo de todo mercado que el mundo engendra lo que ahora se llama globalización.
La cultura es el conjunto de valores que determinan las fronteras de un grupo humano. Los límites culturales van en relación con los límites políticos, geográficos y morales. Una cultura puede considerarse un conjunto de prejuicios compartidos por sus miembros. Se considera que el conjunto de creencias compartidas que ligan una colectividad dada incluso como característica del fenómeno religioso. Ahora se sabe que la etimología “religión” es falsa y que religión viene de religar. Los valores del grupo, religiados así con la trascendencia, se vuelven limites inquebrantables.
Toda cultura es etnocentrica por naturaleza. Los integrantes de una determinada cultura están convencidos de que sus valores son los mejores y de que el de otra persona son malos. Cuando un grupo se vuelve dominante debido a las vicisitudes de la historia, su cultura tiende a convertirse en dominante y a imponerse al menos de forma parcial a los otros al integrarlos de un modo más o menos fuerte. Cuando varias culturas están en contacto, la aculturación puede ser reciproca y constituir a la vez un enriquecimiento mutuo y una posible ampliación de la era cultural. El imperialismo cultural occidental es una “invasión” que asfixia y destruye la cultura receptiva. El librecambio cultural, es una injusticia perpetrada al resto del mundo por las potencias económicas dominantes.

Los límites económicos tienen una relación con los límites ecológicos. Si el ecosistema explota, es porque la economía del crecimiento se funda en lo ilimitado. Sin embargo, es cada vez más, en el que sustentan el sistema capitalista y la sociedad de consumo no habría podido expandirse si la ciencia y la técnica no hubieran creado inauditos medios de explotación y la destrucción de la naturaleza y no hubieran hecho entrever la posibilidad de una potencia infinita. Vivimos en sociedades del crecimiento. Las sociedades del crecimiento pueden definirse como una sociedad dominada por una economía de crecimiento y que tiende dejarse absorber por ella, no se trata de crecer para satisfacer las necesidades reconocidas, lo que sería algo bueno, sino de crecer por crecer. Sin embargo, producir más implica necesariamente consumir más y para eso es preciso crear nuevas necesidades al infinito. De esa manera, la sociedad de consumo es la sociedad de crecimiento. El capital según Marx, experimenta todo limite como una traba. Lo lógico de la acumulación del capital es la ilimitación, el rechazo de cualquier limite al apresamiento del mundo por la razón mercantil. El uso del dinero y del crédito, que permite empujar al consumo a aquellos cuyos ingresos no son suficiente e invertir sin disponer del capital necesario, es un poderoso “dictador” del crecimiento. La relación de crédito, crea la obligación de devolver la deuda con interés y, por consiguiente, de producir más de lo que se recibe. El reembolso con interés introduce la necesidad del crecimiento asi como toda una serie de obligaciones concomitantes.
Esta ilimitación del capitalismo y de la sociedad puede llevar más que a su destrucción. La búsqueda indefinida del crecimiento se revela frustante y contraproducente.
Los límites de nuestra capacidad de conocer, marcan los límites de nuestra capacidad de hacer. La voluntad de conocer todo, de hacer todo terminan con el rechazo de toda norma moral.

El problema de los límites es fundamentalmente un problema ético. En todos los ámbitos, el límite resulta casi siempre de una norma explicita o táctica, directa o indirecta, que se dan los colectivos humanos. En el pensamiento griego, el límite va ligado al sentido de la mesura o a la prudencia, lo ilimitado está en la desmesura. Rechazar cualquier límite, transgredir, se ha convertido en el único ideal moral de una sobremordenidad en crisis.
La ilustración busca liberar al hombre de la sujeción a la trascendencia, a la tradición y a la revelación, los garantes tutelares del ancien régime. La persona emancipada no debía tener otras barreras a su actividad que aquellas fundadas en la razón. Sin embargo, tanto en la política como en la economía el límite natural se presenta como inhallable. La artificialización del mundo, consecuencia la ilimitación tecnocientífica, llega a comprometer la identidad de lo humano.

En el deseo insaciable de ser o aparentar más de lo que se puede y debe ser: el más bello, el más fuerte, el más rico, el más renombrado, el más poderoso…. Esos hombres que se inclinaban a lo ilimitado eran enviados al ostracismo, excluidos de las ciudades. Las necesidades solo podían ser satisfechas si eran limitadas y limitadas por algún poder moral legítimo. Los hombres se inclinan hacia lo que se llamaba la "anomia", la pérdida de toda regla. Las sociedades ya no quieren conocer ningún límite ni al enriquecimiento material, ni las invenciones técnicas, ni la distorsion de todas las normes morales heredadas. En definitiva es legítimo y valorizado solo el movimiento de transgresión ininterrumpido que se convierte en su propio fin. Desde entonces todo el mundo lo sabe o lo percibe bien, la cuestión central que se plantea a la humanidad es saber si ella sabrá dominar su dominio. La finitud del planeta nos hace oprime a limitarnos tanto en el plano ecológico como en el plano de los conflictos. Los hombres no forman en verdad comunidad más que en la proximidad y al percibir su diferencia con los demás. Las fronteras necesarias, entre culturas, entre los pueblos, entre las economías, entre los hombres, pueden ser desplazadas con el paso del tiempo por generaciones sucesivas que habrían probado las imperfecciones y las injusticias de normas aprobadas de forma arbitraria con sus ancestros. Como decía André Gorz que “el sentido fundamental de una política ecosocial es restablecer la correlación entre menos trabajo y menos consumo por una parte, más autonomía y más seguridad existencial por otra, para cada uno y cada una. Una vida más libre, más distendida y más rica.


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Opinión para el blog de Sergi Alemany